Comienza la nueva Temporada con la Tertulia de septiembre.
Tendrá una estructura similar a la de tertulias anteriores. Un primera parte dedicada a los retos literarios en X (antes Twitter) que, por discreción, no subirá a la crónica.
Tertulia de retos literarios en X-Twitter
Tendrá una estructura similar a la de tertulias anteriores. Un primera parte dedicada a los retos literarios en X (antes Twitter) que, por discreción, no subirá a la crónica.
Después del 2º Encuentro de Escritores de Retiro, Oscarina, Brujillas y Ratoner improvisan una Tertulia en un local de hostelería próximo al encuentro. Oscarina y Brujillas están invitados a participar en estos encuentros siempre que lo notifique con suficiente antelación para facilitar la organización.
Todo empezó en X (antes Twitter). Se conocieron a través de uno de esos innumerables retos literarios en X. No recuerdan exactamente quien envió el mensaje directo: Me gusta cómo escribes, me gustaría conocerte mejor. Ambos pensaban lo mismo.
Han sido unos meses de hibernación pero ya vuelven el blog, los retos, los textos... ¡Ah! y la voluntad literaria.
por Ratoner
El BiblioReto no surca aguas, sino páginas. Su casco es de citas mal cosidas y su quilla raya el subtexto de mapas antiguos. En la cubierta, la tripulación discute el rumbo.
—¡Bordeemos las Costas de la Tierra Media! —grita el Contramaestre Erudito, señalando un pasaje nebuloso.
—¡No! —revira la Timonel Poeta—. Hay un clinamen en la Bahía del Haiku. Un viento de sílabas nos llevará a la Isla del Verso Robado.
El Capitán Brujillas, con sus ojos de tinta desvaída, observa la brújula de metáforas. Su aguja no apunta al norte, sino al mejor conflicto narrativo disponible. Hoy tiembla hacia los Acantilados de la Ambigüedad.
Por Ratoner
He vuelto a soñar con el bajel BiblioReto. No como barco pirata ni de tesoros, sino como una tertulia tabernaria flotante que alguien olvidó amarrar.
Ratoner está allí, con su delantal lleno de tierra de macetas imaginarias y unas tijeras de podar que más bien parecen plumas estilográficas. Jardinero cívico, le llaman ahora. Pasa las mañanas sembrando versos en las grietas de la cubierta, regando con tinta diluida las enredaderas que trepan por los obenques. Dice que el Bajel necesita verde cívico: pensamientos que broten sin permiso, flores que nadie pidió pero que alegran el paso de los que suben a bordo. Cuando el viento salado arranca una hoja, la recoge y la convierte en microrrelato. Así mantiene vivo el jardín flotante.
Por Ratoner
Mientras bajo las escaleras de la estación de Sol, he vuelto a encontrarme con ella: la Ballena de Sol, esa marquesina ondulante que lleva años emergiendo del asfalto como un leviatán urbano. Y no he podido evitar pensar en nuestro bajel BiblioReto.